jueves, 4 de febrero de 2016

Bullying a ciencia, arte y humanidad
John Saxe-Fernández La Jornada a Jueves 4 de Febrero de 2016.
L
a dominación vía la proyección de fuerza policial-militar, para-militar y de espionaje, no es suficiente para el ejercicio hegemónico. Si de la proyección de dominio Estados Unidos tiene en exceso, es aguda la debacle de su liderato moral e intelectual, el otro puntal esencial para llevar la batuta mundial y afrontar los grandes retos del siglo XXI: el colapso climático antropogénico (CCA) en curso, la hipermilitarización doméstica e internacional de Estados Unidos y la financiarización de la economía, con su cauda de desigualdad extrema, pobreza, descomposición y polarización, en centro y periferia capitalista. Ante estos retos hay carencias estructurales inherentes, por los límites planetarios a una acumulación capitalista centrada en la expansión para el aumento perpetuo de la ganancia, por lo que preocupan los síntomas de deterioro y de acoso de corte inquisitorial (bullying), contra ciencia, arte y humanidad.
Los límites del régimen político/electoral de Estados Unidos, de presencia patente (y patética) en París, no sólo impidieron a esa potencia ofrecer alternativas reales para frenar y mantener en niveles no-catastróficos el CCA, condición sine qua non para el consenso mundial, sino que fungió como obstáculo mayor a un acuerdo vinculante y efectivo ante lo que, junto a una guerra nuclear, representa el riesgo mayor antropogénico que enfrenta la biota global. En ese contexto están fuera de lugar el regaño del secretario de Estado de Estados Unidos a James Hansen por criticar la COP21, o el del primer ministro (PM) de Canadá, Justin Trudeau, exigiendo a Leonardo DiCaprio detener su inflamada retórica ambientalista por su repudio a la codicia corporativa en la explotación de arenas bituminosas en Alberta. Hansen acertó porque los compromisos voluntarios en materia de emisiones de gases con efecto invernadero (GEI) se quedaron cortos de mecanismos concretos y lejos de la meta.
Si bien celebro el ascenso de Trudeau, que tome nota de la gran toxicidad de ese tipo de explotación y sus efectos sobre la salud de la población, además de la devastación de flora y fauna y de los efectos atmosféricos y climáticos, todo bien analizado por Tony Clarke (Tar Sands Showdown, 2015). Esas arenas deben quedar bajo tierra. De otra manera (Hansen dixitacaba todo para el planeta. En esto DiCaprio acertó.
En Estados Unidos el bullying a la ciencia climática y a la comunidad científica en general, a las humanidades y las artes cinematográficas, realizado por grupos y organismos negacionistas del CCA, cuenta con apoyos institucionales y financieros de las industrias y negocios de los combustibles fósiles. Un estudio sistemático del fenómeno, además de incluir los donativos –ahora ilimitados– a las campañas presidenciales y de senadores y diputados federales, estatales, así como a gobiernos locales, detectó la presencia abierta y encubierta del big oil. Las investigaciones sobre las fuerzas que sostienen al negacionismo y sus movimientos organizados, institutos de investigación (think tanks), cabildos de las industrias involucradas y centros como el American Enterprise Institute, la Fundación Heritage y el Instituto Cato, incluyen a fundaciones conservadoras y fondos secretos. Estudios más recientes (R.J.Brulle, 2013) analizan el universo más amplio del negacionismo, con financiamiento estimado en poco más de 900 millones de dólares anuales.
El negacionismo es más que un riesgo a la humanidad. Opera con sigilo en legislaturas estatales, el Congreso y en los pasillos del uno por ciento. Su sesgo inquisidor lo ejemplificó el físico teórico Lawrence Krauss: en valioso texto publicado por el Bulletin of the Atomic Scientists (23/7/14) narra que diputados republicanos promovieron enmiendas a la Ley de Presupuesto en Energía. Recortaron fondos a las energías renovables, al transporte sustentable y a la eficiencia energética más grave, dice Krauss, sus enmiendas prohiben a científicos del Departamento de Energía (DE) realizar investigaciones sobre los posibles impactos del cambio climático. Una enmienda de J. Langford, de Oklahoma, prohíbe la aplicación de cualquier orden ejecutiva sobre el precio del carbón o que el DE estudie los beneficios de las leyes que restringen las emisiones de CO2. Paul Gozar, de Arizona, propuso prohibir al DE el desarrollo de mejoras al programa de modelos climáticos, con frecuencia criticados por los negacionistas. Una tercera enmienda republicana impediría al DE actividades de apoyo a la elaboración de la Evaluación Climática Nacional –de EU– y al Informe del IPCC de la ONU. Lawrence Krauss pregunta a los negacionistas: si fingimos que el cambio climático antropogénico no está ocurriendo, ¿desaparecerá?
El reto no es asunto menor. La ciencia social debe visibilizar al público y a las cortes, las bases financieras y corporativas que alientan la institucionalización del atraso de más de 20 años en el recorte a los GEI: la COP 21 fue otra zancada del big oil hacia el abismo climático.

jueves, 21 de enero de 2016

París: secuestro corporativo (III)
John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves 21 de Enero de 2016.
A
pesar de la creciente sensación de estar al borde del abismo por los impactos del calentamiento global, por ejemplo el retroceso de glaciares en Groenlandia, aumentos no previstos por el IPCC de la ONU en el nivel de los océanos, hasta las grandes inundaciones en el Cono Sur, la megasequía en California o el desprendimiento en curso de enorme placa de hielo en la Antártida Occidental, en París las corporaciones de los combustibles fósiles se salieron con la suya. El estado de excepción en vigor por los ataques del 13/11 inhibió de manera severa la presencia y presión popular facilitando el cabildeo corporativo en la COP 21. Sin duda el orden de magnitud del daño a los esfuerzos para evitar un colapso climático antropogénico (CCA) fue mayor. Ello por el éxito del alto capital enlazado al big oil y sus aliados en el Congreso de Estados Unidos para evitar a toda costa un acuerdo vinculante para la drástica y urgente regulación en las emisiones de gases con efecto invernadero (GEI).
Aquello fue un logro de fuerzas políticas, económicas y militares, el capitalismo como lo conocemos desde la revolución industrial, que estaría magnificando el riesgo de irreversibilidad de la catástrofe (v.gr., extinción de especies, la humana incluida) al atender las consecuencias (impactos) y no las causas del CCA. Por ejemplo, los ultra-secretos acuerdos comerciales en proceso de formalización, entre ellos el Acuerdo Trans Pacífico (ATP) y otros elaborados por Estados Unidos y la Unión Europea, otorgan enormes concesiones e instrumentos legales a las corporaciones, como se ilustra en un análisis reciente, Un paraíso para los contaminadores, basado en documentos filtrados por Wikileaks, publicados en La Jornada, sobre cómo los derechos de los inversionistas en los tratados comerciales sabotean a fondo la lucha por la transición energética requerida para frenar el CCA. Las ventajas corporativas en los TLC contrastan con acotaciones de espacios políticos de los estados de la periferia en áreas tan cruciales como la regulación de la inversión extranjera directa (IED). Se permite a las empresas recurrir primero al arbitraje internacional para dirimir las disputasEstado-inversor antes que a los tribunales nacionales, algo esencial al tema que James Petras y Henry Veltmeyer analizan en Imperialismo extractivista en las Américas y en el resto de la periferia, (Boston, 2014). En el ATP son tribunales que operan bajo la abrumadora égida de una clase empresarial voraz, tribunales de justiciade, por y para las corporaciones, incluidas las del petróleo, gas y carbón, las mineras y de la electricidad.
La magnitud de lo que más que farsa, como bien la calificó el climatólogo James Hansen, resulta ser tragedia, se entiende mejor si se tiene presente que el carácter voluntario y no vinculante del acuerdo emanado de la COP21 se acompaña, para beneplácito de la oligarquía que invierte en fósiles, con TLCs tipo ATP, que consagran una potente constitucionalización de los intereses corporativos que impediría a los gobiernos adoptar las medidas necesarias para prevenir un calentamiento global catastrófico ya que limitaciones a la emisión de GEI a la atmósfera, socavarían en gran medida las ganancias de las compañías de combustibles fósiles y energía, lo que podría suponer una violación de los privilegios de los inversores en tratados como los propuestos (Ibid). El triunfo del big oil y el resto de los extractivistas lleva a que, por décadas y desde la ONU, emane el siguiente mensaje a 99 por ciento: ustedes adáptense al calentamiento global. Y al uno por ciento: “la COP no es vinculante: saquen raja de las emisiones GEI y para que el planeta, su atmósfera, población y especies noluzcan como basura de nuestro negocio, digan algo en Davos”.
Si los dejamos éstos son los dos ejes que hacia el resto del siglo cimientan la proyección del capitalismo. Junto a una guerra nuclear, es la mayor inmoralidad e injusticia climática e intergeneracional. A nadie extraña que para sostener al diseño, en acentuada fosilización desde el siglo XVIII, el capitaloceno, a decir de Elmar Altvater en su notable El fin del capitalismo tal y como lo conocemos (Barcelona 2012), el Pentágono (DoD) prepare más intervenciones y guerras con la mira en gas, petróleo, agua y otros recursos vitales (Irak, Afganistán, Libia, Siria, Venezuela, Brasil, México). También frente a las sacudidas del cambio climático cuyosimpactos ya ocurren y muestran su creciente escala, alcance e intensidad. Así lo afirmó el DoD, el mayor consumidor (público o privado) de combustibles fósiles del mundo con fuertes lazos con big oil, al Congreso de Estados Unidos: “para la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos… el cambio climático es una amenaza urgente y creciente. Aumenta los desastres naturales, los flujos de refugiados y conflictos en torno a recursos básicos como los alimentos y el agua”, junto a oportunidades para más intervenciones y negocios (WP,30/7/15).

jueves, 7 de enero de 2016

París: secuestro corporativo (II)
John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves 7 de Enero de 2016.
E
n pocos años, entre las cumbres climáticas de Copenhague y París, se engrosó la oligarquía con inversiones especulativas en petróleo, gas y carbón, es decir, en negocios que penden de la emisión de gases con efecto invernadero (GEI). Su membresía en la “lista dorada Forbes” pasó de 54 en 2010 a 88 en 2015 y vieron el conjunto de sus fortunas personales incrementarse en 50 por ciento, de ¡200 mil millones de dólares (mmd) a más de 300 mmd!, según el estudio de Oxfam Desigualdad extrema en emisiones de carbono, de 2015. Por lo que no extraña que fue desde el Consejo de Relaciones Exteriores (CRE) el cabildo de cabildos de Estados Unidos y a través de Rex Tillerson –RT–, gerente de ExxonMobil, que se dieran a conocer en 2012 los parámetros del big oil desde los que se articulan las Conferencias de las Partes(COPs) de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático (UNFCCC). Acá gracias a un magno atraco, con regresión energética de lo público a lo privado, ya hay aspirantes a la lista fósil de Forbes.
Para RT y Exxon et al, los temores al calentamiento global se han exagerado(overblown). Aunque a diferencia de Lee Raymond, su antecesor en la firma, RT acepta en público que la temperatura global aumenta por las emisiones humanas de GEI, puso en duda ante el CRE la habilidad de los modelos climáticos para predecir la magnitud del impactoClaramente habrá un impacto y la gente podrá adaptarse a los aumentos en los niveles de los mares y al cambio de los climas que puede forzar modificaciones en la producción agrícola. La adaptación fue elevada por RT a mantra que se repite: como especie, hemos pasado toda nuestra existencia adaptándonos. Así que nos adaptaremos a esto. El calentamiento global, concluyó, es problema de ingeniería que tiene soluciones de ingeniería. (The Guardian-G-, 28/6/12).
Entonces pocos sabían que desde fines de los 70 Exxon y las petroleras habían investigado el vínculo del calentamiento con las emisiones de GEI. Tampoco que sus científicos advirtieron a la cúpula de Exxon et.al, de sus riesgos y de la necesidad urgente de tomar medidas. Lejos de evitar una potencial catástrofe climática Exxon et alantepusieron las fabulosas ganancias paramenos de uno por ciento por encima de la vida de 99 por ciento. Al tiempo que Exxon usó la ciencia para calibrar sus inversiones en el Ártico, alentó la incertidumbre sobre la ciencia climática y sus modelos, a sabiendas de que no había tal. Tillerson moduló la narrativa delbig oil mientras canalizaba multimillonarios apoyos a losnegacionistas, sin dejar de vetar toda acción sustantiva en pos de formalizar límites a la emisión de GEI. Antes de la COP21 y para limitar las emisiones de carbono, un grupo de petroleras europeas (BP, Shell, Total), plantearon establecer un precio generalizado y efectivo a la emisión de carbono. John Watson, gerente de Chevron, se opuso porque sus clientes quieren precios bajos y RT lo apoyó de inmediato. Sentenció que no vamos a engañar sobre el cambio climático uniéndonos a una alianza corporativa ambientalista(G,10/6/15).
Bajo la égida Exxon y Chevron, la Asociación Internacional de la Industria Petrolera para la Conservación Ambiental (IPIECA) es usada para incrustar en la ONU el mantra de laadaptación y los intereses del big oil. Estudios de Rachel Taney et al del Instituto TransNacional (www.tni.org/es) indican que IPIECA se dedica a lavar la faz de la industria fósil, repleta de destrozo ambiental y alienta el interés de Exxon, Chevron, BP, Repsol, Saudi Aramco, Shell, Statoil y Total, entre los mayores y más contaminantes monopolios que por décadas han cabildeado para neutralizar toda acción climática efectiva promoviendo salidas y soluciones falsas como el mercado de bonos de carbono, subsidios públicos a tecnologías de captura y almacén de carbón, la nucleoelectricidad, los biocombustibles y la geo-ingeniería.
Adaptarse a niveles marítimos más altos, como dice RT, con la mitad de las ciudades del orbe en riesgo ¿no es lanzar a cientos de millones de todo el mundo a brutal migración forzada? Adaptarse acambios en la agricultura es la receta de TilIerson para los millones que morirían de hambre ¿por la codicia que destroza la vida en la Tierra?
El colapso climático antropogénico no tiene solución de geo-ingeniería como muestra Silvia Ribeiro (La Jornada29/10/10). Es un acto en que, dice Oxfam en cifras, la mitad más pobre de la población mundial sólo genera alrededor de 10 por ciento de las emisiones y vive en los países más vulnerables, mientras que el 10 por ciento más rico de la población es responsable de cerca de 50 por ciento de las emisiones mundiales. Es un fenómeno de clase, con soluciones de clase.
Ya los gerentes, apoyados por militares y la Sexta Flota, ¿preparan escenarios con aceptación implícita de niveles catastróficos de calentamiento global? ¿Acaso la COP21 bajo captura del big oil, sin coraza legal ni instrumentos efectivos, no va en esa dirección?

jueves, 24 de diciembre de 2015


París: secuestro corporativo (I)
John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves 24 de Diciembre de 2015.
C
on marchas y plantones modulados por el ambiente de inseguridad posterior al 13/11, en medio de arrestos domiciliarios, criminalizando la protesta y, eso sí, con expresiones de alta creatividad en rechazo a la desfachatez y desfase entre el secuestro corporativo de la COP21 y las graves advertencias de la comunidad científica sobre el desbordado calentamiento global en curso, con miles de desobedientes exigiendo justicia climática para los millones del mundo, es necesario preguntar ¿por qué la Ciudad Luz que albergó la COP21 fue mutada en sangriento teatro de la guerra global antiterrorista desplegada, con vocación inquisitorial, por Estados Unidos? Es un hecho significativo que las transacciones entre cabilderos y sus clientes ocurrieron en medio de una ley marcial que operó bajo principios y mecanismos de la homeland security.
¿Por qué inhibir la gran marcha de más de 200 mil asistentes, esperados el 30 de noviembre, para así marcar el arranque de esta crucial COP que, dijo James Hansen, eminente e histórico climatólogo, luego de su desenlace, resultó una farsa? ¿Fue porque ya desde la Cumbre Climática Mundial de los Pueblos, Tiquipaya, Bolivia (Octubre 10-12, 2015) 3 mil indígenas, campesinos y ambientalistas de 40 países plantearon construir una gran alianza de los pueblos del sur con los pueblos del norte que podría expresarse en las calles parisinas, para lanzar ungran movimiento mundial ante la lamentable captura corporativa de las COP, que inhibe, hasta ahora, todo freno al colapso climático en curso, un asalto atmosférico de las grandes corporaciones que infiltran su afán de lucro en la dinámica estatal y de las COP0? Son monopolios registrados y regulados por países centrales que, de espaldas a la ciencia, se niegan a la justicia climática y a la reducción drástica y vinculante de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) pero gastan en la OTAN más de 9OO mil millones de dólares que, dijo Evo Morales el 10 de octubre, usan para intervenir países so pretexto de terrorismo, en pos de sus recursos.
Desde la revolución industrial se dio un aumento de 1ºC y ya hemos visto amplios impactos de consecuencia real para la gente, dijo Chris Field, climatólogo de la universidad Stanford (The Guardian, 10/10/15) y advirtió que debemos esforzarnos por limitar cualquier aumento, lo más abajo de los 2º C que sea posible. Sin embargo esto requiere un nivel de entusiasmo que todavía no vemos, en referencia a que los compromisos voluntarios de los países para la reducción de GEI registrados hasta el primero de octubre (fecha límite) son insuficientes y no vinculantes. Sin mecanismos efectivos, la COP21 quedó lejos de los niveles necesarios para evitar aumentos de temperatura con efectos catastróficos sobre la producción alimentaria, acidificación oceánica, sequías, desertificación, reservas de agua y el derretimiento de polos y glaciares, con las correspondientes alzas en los niveles marítimos.
Hansen et al estiman que sin recortes drásticos en los GEI, se observarán alzas de cinco metros en esos niveles en un plazo tan corto como la segunda mitad de este siglo,inundando muchas ciudades del mundo, incluidos Londres, Nueva York, Miami, ShanghaiMás de la mitad de las ciudades del mundo están en riesgo. En entrevista agrega: Si usted habla con los glaciólogos en privado le dirán que están muy preocupados ya que estamos acumulando mucho más aumentos significativos en los niveles oceánicos de lo que nos dicen los modelos sobre plataformas de hielo. Los costos del “seguir como vamos” son incalculables. Y remata: estamos hablando de cientos de millones de refugiados de lugares como Paquistán y China. No podemos permitir que esto ocurra. La civilización se construyó y estructuró a base de líneas costeras estables y constantes.
Kevin Anderson, del Centro de Investigación Tindall sobre el clima y profesor de energía de la Universidad Manchester, advirtió, en entrevista con Amy Goodman (democracynow.org/es) que con compromisos voluntarios vamos a los “3º o 4º C de temperatura, algo de por sí inmenso como promedio mundial, pero en el planeta hay más agua que tierra ,así que por esta ruta, podemos llegar a 4º, 5º C, o es posible, 6º C de aumento”.
Por afirmar que la COP21 fue un fraude, Hansen fue amonestado por Kerry, secretario de Estado de Estados Unidos que debería saber, como aclaró Galileo hace 382 años, que las leyes de la física no son negociables ni están a merced de las veleidades de oligarquías corruptas y glotonas. Antes de maquillar la faz del colapso climático antropogénico (CCA) y dado lo que está en juego, es más ético decir al público, con dato duro y palabra clara, la realidad de las COP y la magnitud del riesgo. Para los inquisidores pesan más los negocios del uno por ciento de Estados Unidos que según Anderson lanza a la atmósfera ¡2 mil quinientas veces! más CO2 que el uno por ciento a nivel global, que frenar el CCA, gran amenaza a la vida planetaria y a la civilización.

jueves, 10 de diciembre de 2015

La criminalidad del encubrimiento climático
John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves 10 de Diciembre de 2015.
E
stados Unidos es una oligarquía con capacidad ilimitada para el soborno político, que se expresa en nominaciones para presidente o para elegir al presidente. Esa observación del ex presidente Carter, en respuesta a la deplorable decisión de la Suprema Corte (abril, 2014) de eliminar límites a los donativos para las campañas electorales, está en la base de una riesgosa descomposición vinculada a la financiarización y militarización de Estados Unidos, potencia en crisis hegemónica una de cuyas expresiones se detecta en la COP21 y en la tolerancia estatal ante la criminalidad del encubrimiento climático de las grandes petroleras, mientras en París está en vilo la civilización y más que eso, se juega con la extinción acelerada de las especies, incluida la nuestra, por los efectos bio-ecológicos del calentamiento global en curso, cuya ventana de oportunidad para evitar una catástrofe climática irreversible se cierra rápido, según advirtió el secretario general de la ONU.
En las diversas etapas de la centralización y concentración del poder monopólico y oligárquico en Estados Unidos, analizadas por C. Wright Mills, Sweezy, Barán y Domhoff, resalta hoy el gran poder del aparato financiero vinculado al del estratégico eje de acumulación energético fósil (carbón, petróleo, gas, máquina de combustión interna, electricidad, carreterización, petroquímica, etcétera). Pero esa oligarquía, de astronómica capacidad y orientación hacia la criminalidad de Estado, que acompañó al ascenso (y ahora al descenso) hegemónico de EU, no es monolítica ni a nivel nacional o internacional: presenta fisuras que se hacen más profundas ante los retos y calamidades de lo que algunos analistas perciben como un muy precipitado y riesgoso descenso hegemónico. Las fisuras de las coaliciones de clase formadas incluso dentro de la poderosa fracción fósil y bancaria, se profundizan.
La continuidad en la política de seguridad entre Bush II y Obama persiste, pero los costos para el demócrata se acrecientan debilitando el liderato intelectual y moral que, junto al dominio policial/militar es eje central de toda hegemonía: en el París post-ataques, la potencia hegemónica está afectada por su papel en el fomento del Estado Islámico (EI). Como indiqué en otro artículo, el general Michael Flynn, ex director de la Agencia de Inteligencia Militar de Estados Unidos (DIA) confirmó (textual) el impulso de la Casa Blanca a los grupos que formarían EI y Nusra. En entrevista, Flynn dijo dos veces que esa fue una decisión a sabiendas (a willful decision) y aclaró que las políticas que llevaron al surgimiento del EI, no fueron resultado de la ignorancia o de mirar al otro lado, sino una decisión consciente. A esto se añade el deterioro del liderazgo de Estados Unidos ante las expectativas de muchos gobiernos como el francés y ruso, de que de París debería salir un acuerdo vinculante, descartado por Obama y Kerry, reflejando así la influencia de quienes hacen de las emisiones de GEI la base de sus negocios. Siguen a William Clinton, que no envió el Protocolo Kyoto al Senado y a Bush II, que no dudó un segundo en acatar el consejo de Exxon/Mobil de no apoyar ese Protocolo.
Mientras en Nueva York, Exxon, la mayor petrolera del mundo que resiste y ha logrado retrasar todo intento por el control de los GEI presiona a periodistas, estudiantes, a una profesora, al Presidente y Consejo de la Universidad Columbia ¡incluido el Fondo de los Hermanos Rockefeller! por informar (Los Angeles Times Oct 9 y 23, 2015) sobre el encubrimiento climático que perpetró la petrolera con otros, durante cuatro décadas. Esto junto a una sistemática campaña contra la ciencia climática y el apoyo millonario a grupos negacionistas del calentamiento global antropogénico. La documentación muestra que por décadas Exxon lideró la investigación climática y estaba informada y advertida por sus propios científicos de que la emisión de GEI calentaba el planeta, un conocimiento de la ciencia climática que Exxon utilizó en sus cálculos para invertir en el Ártico, por lo que el procurador de Justicia de NY procedió a investigar la firma. Sharon Eubanks, ex abogada del Departamento de Justicia de EU (DOJ) que llevó el juicio contra las grandes tabaqueras por desplegar a lo largo de 50 años una pauta de actividad ilegal como parte de una empresa que es propiedad o es controlada por aquellos que realizan la actividad delictiva, centrada ésta en una campaña deliberada para sembrar duda sobre los peligros de fumar tabaco, hizo un llamado al DOJ para que proceda a investigar a las grandes petroleras por reclamos semejantes: encubrir y desplegar propaganda deliberada para engañar al público sobre los riesgos de su producto. Para Eubanks la documentación revelada hasta ahora amerita la acción del DOJAcusamos a las tabaqueras de mentir sobre el cáncer. Hagamos lo mismo a las petroleras sobre el cambio climáticoEsto es mucho más importante.

jueves, 26 de noviembre de 2015


COP21: ¿en ruta al abismo?
John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves 26 de Noviembre de 2015.
C
on el aumento del calentamiento global (CG) registrado por centros especializados y satélites alrededor del planeta y eventos climáticos que ya afectan a millones en todos los continentes, difundidos al mundo desde agencias noticiosas y redes sociales, crecen los movimientos a favor de regulaciones efectivas y vinculantes para el control de las emisiones de gases con efecto invernadero (GEI) CO2, metano etcétera. Con dato duro de la Organización Mundial de Meteorología (OMM), el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU, la Asociación para el Avance de la Ciencia y múltiples universidades y academias científicas, se advierte la necesidad de evitar un CG catastrófico e irreversible y que la ventana de oportunidad para hacerlo se cierra rápido ¿modificará la COP21 la ruta al abismo del fundamentalismo petrolero (FP) ?
Los movimientos sociales de Francia y el mundo son los más afectados por el FP, presente en los trágicos ataques terroristas del 13 de noviembre, que las autoridades atribuyeron al Estado Islámico (EI). Se trata de movimientos ciudadanos que estarán en París activos durante dos semanas (con una magna manifestación el 30 de noviembre en la que se esperan 200 mil personas) para presionar a favor de compromisos con blindaje legal contra los GEI, según dijo a Democracy Now Alix Mazounie, coordinadora de internacionales de la Red Francesa de Acción Climática. Alix citó a Laurent Fabius, el Ministro de Relaciones Exteriores de Francia, que favorece mantener alguna forma de expresión pública durante la COP. Buscamos opciones. Obvio nos preocupa la seguridad del pueblo francés, la seguridad de todos los que deseen expresarse sobre el cambio climático, en las calles de París.
Pero, como dice Alix, Fabius no es el encargado de la seguridad, por lo que preocupa que voceros oficiales que sí lo están, usen criterios similares alHomeland Defense de Estados Unidos, ajenos a la cultura política francesa y se inclinen por prohibir desfiles, reuniones, actos artísticos, al tiempo que permiten operaciones hoteleras, de restaurantes e incluso actos deportivos, como si el desplome de la facturación en esos rubros, por los ataques, fuera más relevante que las decisiones de casi 200 jefes de Estado rodeados de policías, militares y cabilderos de corporaciones emisoras de GEI. Esta COP se realiza en el contexto de laguerra global al terrorismo, eje de la diplomacia de fuerza de Estados Unidos, con Obama y Kerry bajo presión republicana, reticentes a otorgar cobertura legal al recorte de GEI, urgente desde 1992.
Los protocolos del anti terrorismo incluyen la criminalización de la protesta social rotulándola de terrorista. El vocero del Centro de Información Anti-Terrorista de California dice: “uno puede hacer fácil el vínculo (entre la protesta social y el terrorismo internacional) porque como podría haber terroristas infiltrados en la protesta…(U)no puede casi argumentar que cualquier protesta es un acto terrorista”.(Ver F. Morales Homeland Defense (www.globalrsearch.org).
Tanto en los ataques del 11/S en NY como en los de París, el fundamentalismo petrolero (FP) está presente, como lo mostró Gregg Muttitt(The Fuel in the Fire, 2012) con mil minutas secretas, desclasificadas, de las reuniones del gabinete de Blair mostrando que el acceso al petróleo estuvo (y está) entre los objetivos centrales de la guerra de agresión contra Irak, mientras petróleo clandestino y fondos de donantes vinculados a su explotación, apoyan al EI. De igual manera el FP está presente en lo que la prensa de EU califica de sabotaje republicano a la COP21, encabezado por el senador Mitch McConnell. Tanto Bush/Cheney y Blair- en Irak, como el EI en París y republicanos vetando regulaciones vinculantes a los GEI, con apoyos delbig oil encabezado por Exxon, emanan fundamentalismo petrolero (FP) por todos los poros. Por ejemplo, en momentos oportunos de una sesión legislativa para la anulación de los mega millonarios subsidios otorgados por EU al big oil (cientos de miles de millones) “llegaron poco más de 131 mil dólares en contribuciones de campaña a los cofres de Mitch McConnell desde petroleros localizados en Midland Texas y en tres días la propuesta de ley se rechazó. Poco después Bill Moyers (January report), ex secretario de prensa del presidente Johnson, documentó que las firmas que cabildearon contra todo intento de reabrir fuentes de empleo en EU,dieron un millón de dólares a McConnell para que ganara sus elecciones a cambio de proteger sus intereses. La denuncia de Moyer llevó al Courier-Journal.com de Kentucky a afirmar que de tiempo atrás McConnell dejó de servir al público. Sirve a intereses corporativos cuyos dineros alientan el obstruccionismo que plaga al Congreso. Tratándose, según esas fuentes, de grandes donativos para McConnell, entre otros de GE, Microsoft y Exxon Mobil, esta última con McConnell en el corazón del FP, empujando el mundo al abismo.

jueves, 12 de noviembre de 2015


        Exxon et al: escándalo del siglo XXI

                      John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves 12 de Noviembre de 2015.
El procurador general de Nueva York ejerció acción sobre ExxonMobil, la mayor petrolera en capitalización de mercado, para que entregue toda comunicación acumulada durante los últimos 40 años de sus investigaciones sobre el calentamiento global (CG) vinculado a las emisiones de gases con efecto invernadero, GEI (dióxido de carbono, metano, etcétera) por la combustión de fósiles. Tanto Los Angeles Times como el WSJ y el NYT destacaron la noticia. Según D. Hasemyer y J.H. Curshman (Inside Climate News-ICN-, 22/10/15) interesa al procurador saber cuánto del conocimiento generado transmitió Exxon a sus inversionistas, así como la duplicidad de incluir ese conocimiento en sus cálculos de negocios, liderando en la investigación sobre el CG, para luego, con sus dividendos en mente, sembrar dudas por décadas sobre la ciencia climática, frenando la acción contra el CG y alentando con decenas de millones de dólares, los cofres de negacionistas del fenómeno.
Advertida la demora por la Organización Meteorológica Mundial (WMO, en inglés) y por los mismos científicos de Exxon y dadas sus catastróficas consecuencias en el control de las emisiones de GEI, es crucial, en lo judicial, lo político y atmosférico transparentar las operaciones y la propaganda de Exxon et al, para desactivar iniciativas con el fin de controlar esos gases. Transformaron las incertidumbres propias del conocimiento científico, en armas masivas de confusión como ironiza ICN, sembrando dudas sobre la ciencia climática e impulsando la negación del CG asociado a la combustión de carbón, gas y petróleo. Exxon, con los petroleros Bush-Cheney en el bolsillo, en los inicios de ese gobierno (2001) exigió una purga de personal afin al consenso científico sobre el clima dentro y fuera de la presidencia, incluidos aquellos que conducían la relación de EU con el Panel Inter-gubernamental sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC en inglés), el cuerpo que define el consenso científico sobre el calentamiento global (que hoy es de 97 por ciento) que luego es transmitido a los gobiernos del mundo.
En su lugar Exxon impulsó a quienes disputaban los fundamentos de ese consenso, enfatizando la duda para desarticular la regulación de emisiones de GEI, gases que acompañan a las ganancias de la industria fósil, hoy en colapso moral y de precios, pese a ser, desde la Revolución Industrial, el combustible de la acumulación capitalista. Se indica que tras bambalinas Exxon interfirió con, y como se supo después, premió la censura de documentos científicos internos del gobierno.
Charles MacCracken, alto cargo sobre el clima en el Departamento de Energía y en la Casa Blanca, quien de los 70 a 1990 había colaborado con las investigaciones climáticas de Exxon, advirtió que el giro de la firma no se reduce a su actuación fuera del consenso científico, porque “oponerse a los hallazgos científicos más importantes (de la ciencia climática) es en verdad algo espantoso (appalling)”. En efecto, al tomar Bush-Cheney el poder, Randy Randol, principal cabildero de Exxon, se quejó en memo ante la Casa Blanca de los correveidiles del pasado, con agendas agresivas de combate al CG, que influían al IPCC en sus preparativos sobre el próximo consenso científico sobre el clima. Exigió la renuncia o el control de la influencia de MacCracken de cualquier decisión mientras “la contribución de EU al IPCC debía retrasarse”. El éxito del cabildo fósil, con el retiro de EU, Canadá y Australia del Acuerdo de Kyoto tuvo el efecto esperado: desarticuló, desmoralizó y demoró el esfuerzo por el control de los GEI. Aún así, el cabildo fósil acentuó duda y negacionismo como se hizo con el humo del tabaco, el DDT y la lluvia ácida (ver Oreskes y Conway Merchants of Doubt ).
A fines de los 70 los científicos de Exxon Research & Engineering (ER&E) reconocían que la causa más probable del calentamiento global (CG) se vincula a las emisiones de CO2. En su primer informe (1990) el IPCC asentó la certidumbre del CG y la necesidad de profundas reducciones en los GEI para aminorar la crisis a futuro. Los expertos del ER&E informaron a la cúpula de Exxon que era urgente enfrentar el problema a la brevedad, pero fue entonces que Exxon et al, mientras usaban la climatología para calcular los costos o beneficios del derretimiento polar en sus inversiones en el Ártico, atacaban iniciativas para regular los GEI. Hoy la WMO dice que en 2014 las concentraciones de GEI llegaron a un nivel récord (Greenhouse Gas Bulletin 9/11/15). Su secretario general, Michel Jarraud, dijo a Reuters que “las emisiones pasadas, presentes y futuras tendrán un impacto cumulativo en el calentamiento global y en la acidificación oceánica… más eventos extremos: olas de calor e inundaciones, derretimiento del hielo, niveles oceánicos al alza… Esto ocurre ahora. Hemos ingresado a territorio desconocido y a una velocidad que asusta”.
La acción de Exxon et al es espantosa e imperdonable.